Elegirse sin culpa también se aprende

Elegirse sin culpa también se aprende

A muchas mujeres nadie les enseñó a elegirse sin sentirse culpables,aprendieron a cuidar, a sostener, a estar disponibles. A priorizar lo urgente, lo necesario, lo correcto. Y casi sin darse cuenta, se fueron dejando para después, asi que elegirse se volvió algo incómodo, algo que había que justificar, algo que parecía egoísta, exagerado o innecesario, por eso, cuando llega el momento de pensar en una misma, aparece la culpa, no porque se esté haciendo algo mal, sino porque se está saliendo de un rol aprendido durante años, y elegirse no es dejar de amar a los demás, es dejar de abandonarse a una misma.

No se trata de romper con todo ni de poner límites duros de un día para otro. A veces, elegirse empieza con gestos pequeños: escuchar una necesidad, decir que no cuando el cuerpo dice no, permitirse descansar sin explicaciones, porque la culpa suele aparecer justo ahí, en el umbral del cambio. como una guardiana antigua que intenta mantener todo como estaba, pero la culpa no es una señal de error, es una señal de aprendizaje nuevo, justo cuando una mujer empieza a elegirse con respeto, algo se ordena por dentro. No desde la exigencia, sino desde la coherencia. Y esa coherencia, lejos de romper vínculos, los vuelve más honestos.

Elegirse no es un acto puntual, es un proceso y,  como todo proceso, se aprende paso a paso.

Preguntas para tu viaje interior:

  • ¿En qué momentos sientes culpa al pensar en ti?

  • ¿Qué aprendiste sobre cuidarte a ti misma?

  • ¿Cómo sería elegirte desde el respeto y no desde la exigencia?

Elegirte no te separa de tu vida, te devuelve a ella con más verdad.

 

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