El cansancio que no se quita durmiendo
No todo el cansancio se soluciona descansando, hay un tipo de agotamiento que permanece incluso después de dormir, de parar un fin de semana o de tomarse unos días libres, es un cansancio más profundo, no está solo en el cuerpo, aunque el cuerpo lo exprese, tiene que ver con sostener durante demasiado tiempo lo que ya no encaja del todo, muchas mujeres conviven con este cansancio sin nombrarlo,siguen cumpliendo, organizando, resolviendo y, cuando el cuerpo se queja, se le pide silencio: “aguanta un poco más”, “ahora no es el momento”, “ya descansaré luego”.
Pero ese cansancio no viene de hacer demasiado, viene de no escucharse lo suficiente, aparece cuando se vive en automático, cuando se prioriza constantemente a los demás, cuando se postergan necesidades propias una y otra vez. No es falta de energía; es falta de coherencia entre lo que se vive y lo que se necesita, escuchar este cansancio no implica dejarlo todo, implica revisar desde dónde estás viviendo.
A veces, el cuerpo solo está pidiendo ritmo, otras veces, límites, otras, una pausa real para mirarte y preguntarte qué parte de ti está siendo ignorada.
No es debilidad, es sabiduría corporal.
Cuando este cansancio se atiende con respeto, se convierte en guía, cuando se ignora, se transforma en estrés, irritabilidad o desconexión, tal vez no necesites más fuerza, tal vez necesites más presencia.
Preguntas para tu viaje interior:
-
¿Qué tipo de cansancio sientes últimamente?
-
¿Qué parte de tu vida te exige más de lo que te devuelve?
-
Si pudieras escuchar a tu cuerpo sin juicio, ¿qué te estaría pidiendo hoy?
Escuchar el cansancio a tiempo no te frena, te devuelve a ti.
